1. Llora.
Llora como loca desquiciada. Llora despacito en tu cama. Recuerda los buenos momentos y llora con nostalgia. Recuerda las cagadas que te hizo y llora con rabia. ¿Ya lloraste? Llora más. Anda consigue un espejo, mira tu cara toda hinchada y haz que eso te haga moquear. Llora para ver si así se te va ese vacío en la boca del estómago que te dejó el muy hijo de puta cuando se fue sin avisar.
Llora hasta que te aburras, llora por un mes entero que esta será la última vez que vas a llorar por un buen tiempo.
2. Ponte macha
Se acabó el drama, se acabó la novela mexicana. Ay sí, como te gustaría estar realmente sola, para tener un excusa para no avanzar, pero cojuda, no lo estás. Llegó el momento de ponerse macha, secarse las lágrimas y darte cuenta de que si no te moriste ahorita ya no te va a pasar nada.
Ahí, aunque no te des cuenta, hay unos pocos pero buenos amigos que oh mira ve tú, a pesar de que estás loca, nunca te van a dejar. Refúgiate en ellos, deja que te saquen de tu enclaustramiento. Valora cada una de sus palabras, de sus insultos, de sus puteadas, son por tu bien baby, escúchalos con calma.
Pamela, Alán, Noni, Belén. Gracias.
3. Tira.
Tira que tu vagina es la casa de playa de tu ex en pleno invierno: no la usa, no la cuida, no la visita, pero sigue teniendo el título de propiedad. Por eso consíguete a unos cuantos machos de América para que rompan el cerrojo a patadas y vandalizen la casa como si no hubiera mañana.
Re-descubre el sexo. Pierde de nuevo tu virginidad. Siéntete like a virgin (touched for the very first time) cuando un hombre te vuelva a tocar y luego acuérdate que eres tremenda bandida y déjate llevar. Ten sexo todos los fines de semana y llega los lunes a trabajar con una caminadita rara.
OJO, en este paso es muy importante que no te vayas a enamorar. Por eso, no te consigas a uno, consíguete por lo menos a tres. Tres amiguitos que te llenen y que te llenen también ese vacío que te dejo el ex. Si sólo te consigues a uno, corres el riesgo que si el pobre chico comete el gran error de quedarse en tu cama más tiempo del necesario, de hacerte cucharita, tu atolondrado corazón se vaya a enamorar. Aún no estamos listas, n.i.c.a.g.a.n.d.o. por eso tienen que ser tres amiguitos, tres.
4. No tires más.
Despiértate un día y date cuenta que estás camino a la ninfomanía y decide no volver a tirar. Llegó el momento de demostrar que puedas estar sola de verdad. Dale sin roches al schlick schlick si tan necesitada estás pero júrate a ti misma que no, no, no, no vas a volver a tirar.
Es por estos meses que probablemente tu ex te vuelva a llamar, corre donde tus amigos, esos que te vieron llorar, deja que te metan un puñete en la barriga por haberte atrevido a contestar, date cuenta que ya no lo amas, que haz cambiado, que ahora estás mejor. Date el gusto de mandarlo elegantemente a la mierda, disfruta de esta pequeña victoria y deja el tema atrás.
5. Vuélvete a enamorar.
Descubre la calma de la soltería. Disfruta cada consecuencia de tu libertad: la cama grande, la luz prendida, las piernas sin depilar. Llega a la conclusión de que eres feliz estando sola y que aún así te quieres volver a enamorar. Entonces si tienes mi suerte, aparecerá un chico, que no es para nada tu estilo, pero es bueno y eso es algo que has aprendido a apreciar. No te asustes, no tengas miedo, quítate la estúpida idea de que la volverás a cagar. Deja que te coja la mano, deja que te de un beso y cuando lo lleves a tu cama, no abras solo las piernas, sino también el corazón, y deja que por primera vez en un año, te hagan el amor.
*no intentar esto en casa