Mi cama

Tengo una cama más grande de lo que debería, tengo una cama que lo único que hace es recordarme que no hay con quien compartirla, creo que lo hace a propósito, digo, el cada día hacerse más grande, sólo para fundirme la paciencia.

Al inicio pensé que era yo la que por milagros divinos se desinflaba, pero la ropa me da la contra y no me queda otra opción que afirmar que mi cama me tiene un odio infundado y crece un poco cada vez que yo me voy, para a mi regreso, hacer crecer así también la soledad con la que llego a casa.

Creo que está aburrida, creo también que es una voyeurista. Creo que nunca fue tan feliz como en aquellas épocas en las que le llevaba invitados cada fin de semana. Fue ella la que nunca llegó a relacionar del todo sus caras con sus nombres y prefirió simplemente llamarlos: Uno, Dos y Tres. Y estoy segurísima que hubiera saltado de júbilo si hubiera habido un Cuatro, Cinco y Cien.

Le explico con paciencia que Uno y Dos ya tienen otras camas y que Tres realmente nunca tuvo mucha gracia, que no tendría sentido llamarlo después de tanto tiempo si igual no va a calmar sus ansias y me dice: A nada.

Entonces se me aberrincha, se pone brava, es decir se pone requete helada.

En verdad no sé que espera de mí, como si fuera tan fácil como pararse en la esquina y preguntarle al primer tipo “oye ¿quieres ir a mi cama, que me queda muy grande y no me deja en tranquila?” y me responde la desgraciada: Capaz que hasta nos da plata.

Es muy sabia la hijadeputa de mi cama.

Me cortaron la cosa

Ya llevas unas buenas dos horas mirando el teléfono, pero aún no te decides si lo mejor es que suene o no. Porque el motivo de su llamada lo tienes muy en claro, con la misma certeza con la que supiste que la primera vez que te llamo era porque te tenía ganas, hoy sabes que te llama para decirte que la cosa se acabó. La “cosa”. La cosa esa a la que ninguno de los dos tuvo jamás los cojones de llamarla por su nombre: una relación.

Ring ring y la conchasumare. Dejas que timbre un par de veces más para no terminar de perder la dignidad y no crea, aunque es tan cierto, que no te has despegado del teléfono desde que te dijo “te llamo más tarde, tenemos que hablar”. ¿Tenemos que hablar? ¿Qué fuerza todopoderosa hace que “tengamos que hablar”? Lo que tendríamos que hacer es meternos en la cama y darnos un último revolcón, si ya todo está claro, no necesitas verbalizarlo, hoy me vas a cortar.

¿Aló?, contestas como cojuda y comienza el show. Te imagino con tu manual “Cómo terminar con una chica para Dummies” al otro lado del auricular, porque lo que sale de tu boca es tan cliché que sólo falta que ahorita empiece a sonar Hombres G y su “Temblando” como fondo musical.

Qué en verdad soy muy linda, que te da mucha pena tener que hacer esto pero que es lo mejor, lo mejor para mí, porque claro, como yo soy una imbécil, tú me has hecho el favor de elegir. Que sabes que merezco alguien que me pueda dar más atención, cómo si lo que yo buscará fuera un puto reflector. Que no quieres perder contacto conmigo, como si mi nombre fuera Waldo y capaz que nunca más me vuelves a encontrar. Pero por sobre todas las cosas, te juro, linda, te juro que no quiero que seamos de esas personas que luego de haber tenido “algo” sólo por sus cumpleaños se vuelven a hablar, pero mira ve tú, como quien no quiere la cosa ya han pasado 8 meses, de ti nunca más volví a escuchar, mañana es tu santo, pero para cumplirte el deseo, \esta webón/ que te voy a saludar.

Te quiero

Eres valiente y recontra macha, ay sí soy una mujer superada,  hasta que viene un webón con pinta de buen tipo y te dice “te quiero” y entonces se te hace agüita, entonces ya no eres valiente ni mierda, porque de la nada, cual baldaso de agua fría, te entra un miedo empinchado y lo único que quieres en este mundo es correr.

Pero a dónde podrías ir, si estás desnuda en su cama y resulta pendeja, que lo que acabas de hacer no es un tire, sino aparentemente el amor y a ti ni te avisaron. Y de pronto tomas conciencia de que lleva más de media hora abrazándote en vez de haberse puesto a ver televisión y de la nada una claustrofobia loca se une a la larga lista de tus defectos y su brazo de pronto te pesa, te sofoca, te quita la respiración.

Y te hierve la sangre porque en vez de parecerte tierno y emocionarte, se te viene a la cabeza todos los hijosdeputa que te dijeron “te quiero” antes y que luego te cagaron el corazón; porque pensabas que estabas bien, que eras fuerte, y sin embargo ahorita lo único que sientes es ganas de vomitar, vomitar todos los insultos que se te quedaron pendientes decirle a tus ex’s,  aunque el pobre broder no tenga la culpa de que tú estés tan broken.

Pero no corres, no lloras, no gritas, y con toda la compostura de la que eres capaz, respondes “yo también”, pero aún no tengo claro si le mentí o se lo dije de corazón.

Ring ring

2 de la mañana, suena el telefono, contesto y una voz al otro lado del auricular me suena muy familiar, pero mi cerebro te tiene tan bloqueado que tu nombre se queda en la punta de mi lengua, recontra refundido en el hígado y un poco en el corazón.

“Soy yo”

Y entonces se me hiela la piel. Porque no tiene sentido, tú, yo, y ondas de sonido que atraviesan el espacio para que podamos tener esta conversación, no, no tiene sentido.

Pero ay, tú siempre hiciste lo que te venga en gana, y esta noche tus ganas hicieron que marcarás mi número y me revolcarás la existencia. Hace ya más de un año que no teníamos contacto, luego de haber sido el día y noche de nuestras vidas, por más años de los que debieron ser.

Me llamas porque estás solo, porque sabes que si hay una cojuda en el mundo entero que te responderá de madrugada y fingirá no tener sueño, palmas compañeros, esa soy yo.

Me llamas a contarme que te han roto el corazón, y me aguanto las ganas de decirte: TOOOOOMAAAAAAAAAAAA! para en cambio responder alguna cojudez sobre como eres fuerte, que lo podrás superar, que todo es siempre para mejor.

Y en verdad que sí webón, porque mírame ahora, tan hecha y derecha, tan encaminada según yo. Y no una lapa pegada a tu cuerpo, un bulto en tu cama.

Y de pronto “El que se va sin que lo boten, regresa sin que lo llamen” cobra todo el sentido del mundo, tal como me había dicho mamá.

El innegable placer de aferrase

Hay todo un arte oculto en saber reconocer cuando una ya no es mas querida, levantar el culo y seguir el camino con dignidad. Quedarse sólo con los buenos recuerdos, pero sobretodo con las lecciones bien aprendidas y sin mucho drama ni teatro decir bye-bye, que tengas una buena vida y cuando te atropelle un tren no me vayas a llamar.

Sí, saber retirarse es todo un talento.. un talento del cual yo carezco del todo.

A mí háblame de aferrarse, que para eso sí que soy buena. Muéstrame tu desinterés y mírame convertirme en un lapa que no te suelta ni a patadas, quizá no sea un talento pero hay que reconocer que hay algo de magia y definitivamente mucha perseverancia y alta tolerancia al dolor.

Aferrarme es mi vicio y los hombres equivocados son mi crack. Ya no me digas “estás bonita” y me comienzas a gustar un poco más; deja de llamarme y de repente eres el hombre que siempre soñé; dime que ya no me quieres ver..uufff dime que ya no me quieres ver y de pronto tengo una necesidad urgente de sentir toda tu hombría sobre mi cuerpo decadente.

Mientras me tiro cabezasos contra la pared me pregunto ¿por qué soy así? Y no lo sé, quizá sea un trauma de mi infancia por todas las muñecas que perdí, quizá es mi madre que no me dio de lactar lo suficiente, quizá sea el síndrome del padre ausente…(¿alguien dijo: low self esteem?)

No me siento orgullosa, he de reconocer que me gustaría ser diferente, quisiera ser de esas que al primer desaire, cogen sus cachibaches y no miran hacia atrás. Pero mi exceso de optimismo me ciega; me hace creer que es momentáneo, que pronto cambiará…y no hay nada más delicioso que pensar que lo puedes cambiar.

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…..A veces creo que más que el amor, lo que busco es mi propia novela en Telemundo.

Domingo

Hace mucho tiempo atrás le pregunté a un sexbuddy: ¿Nos vemos este domingo? -Los domingos son para estar con la flaca. – ¿Pero tú no tienes flaca? -Por eso no salgo los domingos.

Gran tire, pero un poco bestia el muchacho…y sin embargo me dejó pensando, y de tanto pensarlo se me convirtió en una convicción: los domingos son para pasarlos metidos en la cama, sí, pero en la cama de otro.

Los domingos son para que vengas a la 1 y media y almuerces lo que con tanto ahínco de esposa wannabe te he preparado y me digas que está rico aunque a las justas puedas pasártelo.

Son para que luego nos vayamos a la cama a hacer la sobremesa, prendamos la tele y hagamos una siesta de la cual despertaré con tus manos entre mis piernas porque el señor se levantó y tú te despertaste con él y descubramos con sorpresa que más rico se tira un domingo a eso de 5 y 30.

Luego podemos ver una película, yo ya las he visto todas, así que serás tú quien decida, igual lo más probable es que me quede dormida en medio del climax y me despierte al final cuando el chico se haya quedado con la chica, entonces te daré un beso y una cosa llevará la otra y terminaremos descubriendo que el amor también es bueno cuando ya van a ser las 7:40.

Entonces nos quedaremos abrazados bajo las sábanas y hablaremos sobre lo horrible que será la siguiente semana, tú por lo aburrido de tu chamba, yo porque faltan 6 días para tenerte de vuelta en mi cama. Discutiremos sobre lo tonto que te parece mi veganismo, sobre los viajes que nunca llegaremos a hacer juntos, sobre la histeria de las novias de tus amigos y dejaré que me cuentes el final de tu libro favorito.

Sin darnos cuenta, son las 10 en punto y el lunes se nos va metiendo en la cama, cual chibolo que caga el tire de sus papás a las 3 de la mañana. Pero no me importa porque este día ha sido perfecto: quería hacer nada este domingo, pero quería hacer nada haciéndolo contigo.

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Pero cuando se está soltera, uhmmmm, cuando se está soltera los domingos son para pasársela escribiendo en un puto blog sobre las cosas que harías si alguien te quisiera.

5 pasos para superar a tu ex*

1. Llora.

Llora como loca desquiciada. Llora despacito en tu cama.  Recuerda los buenos momentos y llora con nostalgia. Recuerda las cagadas que te hizo y llora con rabia. ¿Ya lloraste? Llora más. Anda consigue un espejo, mira tu cara toda hinchada  y haz que eso te haga moquear. Llora para ver si así se te va ese vacío en la boca del estómago que te dejó el muy hijo de puta cuando se fue sin avisar.

Llora hasta que te aburras, llora por un mes entero que esta será la última vez que vas a llorar por un buen tiempo.

2. Ponte macha

Se acabó el drama, se acabó la novela mexicana. Ay sí, como te gustaría estar realmente sola, para tener un excusa para no avanzar, pero cojuda, no lo estás.  Llegó el momento de ponerse macha, secarse las lágrimas y darte cuenta de que si no te moriste ahorita ya no te va a pasar nada.

Ahí, aunque no te des cuenta, hay unos pocos pero buenos amigos que oh mira ve tú, a pesar de que estás loca, nunca te van a dejar. Refúgiate en ellos, deja que te saquen de tu enclaustramiento. Valora cada una de sus palabras, de sus insultos, de sus puteadas, son por tu bien baby, escúchalos con calma.

Pamela, Alán, Noni, Belén. Gracias.

3. Tira.

Tira que tu vagina es la casa de playa de tu ex en pleno invierno: no la usa, no la cuida, no la visita, pero sigue teniendo el título de propiedad. Por eso consíguete a unos cuantos machos de América para que rompan el cerrojo a patadas y vandalizen la casa como si no hubiera mañana.

Re-descubre el sexo. Pierde de nuevo tu virginidad. Siéntete like a virgin (touched for the very first time) cuando un hombre te vuelva a tocar y luego acuérdate que eres tremenda bandida y déjate llevar.  Ten sexo todos los fines de semana y llega los lunes a trabajar con una caminadita rara.

OJO, en este paso es muy importante que no te vayas a enamorar. Por eso, no te consigas a uno, consíguete por lo menos a tres. Tres amiguitos que te llenen y que te llenen también ese vacío que te dejo el ex.  Si sólo te consigues a uno, corres el riesgo que si el pobre chico comete el gran error  de quedarse en tu cama más tiempo del necesario, de hacerte cucharita, tu atolondrado corazón se vaya a enamorar. Aún no estamos listas, n.i.c.a.g.a.n.d.o. por eso tienen que ser tres amiguitos, tres.

4. No tires más.

Despiértate un día y date cuenta que estás camino a la ninfomanía y decide no volver a tirar. Llegó el momento de demostrar que puedas estar sola de verdad. Dale sin roches al schlick schlick si tan necesitada estás pero júrate a ti misma que no, no, no, no vas a volver a tirar.

Es por estos meses que probablemente tu ex te vuelva a llamar, corre donde tus amigos, esos que te vieron llorar, deja que te metan un puñete en la barriga por  haberte atrevido a contestar, date cuenta que ya no lo amas, que haz cambiado, que ahora estás mejor. Date el gusto de mandarlo elegantemente a la mierda, disfruta de esta pequeña victoria y deja el tema atrás.

5. Vuélvete a enamorar.

Descubre la calma de la soltería. Disfruta cada consecuencia de tu libertad: la cama grande, la luz prendida, las piernas sin depilar. Llega a la conclusión de que eres feliz estando sola y que aún así te quieres volver a enamorar. Entonces si tienes mi suerte, aparecerá un chico, que no es para nada tu estilo, pero es bueno y eso es algo que has aprendido a apreciar. No te asustes, no tengas miedo, quítate la estúpida idea de que la volverás a cagar. Deja que te coja la mano, deja que te de un beso y cuando lo lleves a tu cama, no abras solo las piernas, sino también el corazón, y deja que por primera vez en un año, te hagan el amor.

*no intentar esto en casa

¡Feliz día, teatrera!

Feliz día mundial del teatro para todos los hombres que responden “NO” cuando les preguntan “Amor, se me ve gorda?”

Feliz día mundial del teatro para todas las que decimos un muy convincente “Nada” cuando nos preguntan “Amor, qué pasa?”

Feliz día mundial del teatro para todos los hijos de puta que han fingido un creíble “Yo también” luego de un “Te amo”.

Feliz día mundial del Teatro para todas las drama queens del mundo. Para las que dijimos “Me voy”  sólo para que nos siguieran. Para las que tenemos la grandiosa facilidad de ponernos a llorar sólo para hacerlos sentir mal.

Pero por sobre todas las cosas, ¡Feliz día mundial del Teatro para todas las mujeres que sabemos fingir bien un orgasmo!

No tengo enamorado

“¿Y cómo una chica tan linda como tú, no tiene enamorado?”, me preguntas con tu cara de baboso bacán; me preguntas pensando que esta noche ya la hiciste, porque claro, tus frases enlatadas nunca te han de fallar;  me preguntas sin saber, oh pobre de ti, que con tan superflua frase, has desatado toda la furia que hay en mí.

“No tengo enamorado, conchatumadre, porque resulta que a esos no los venden en los semáforos cual dvd’s. No tengo enamorado, porque cojudos como tú abundan, y yo seré medio cojuda también, pero siempre hay que aspirar a más. No tengo enamorado porque aunque te sorprenda, para eso hay que enamorarse primero y luego tener la suerte de que el susodicho se enamoré de ti a la vez, porque las relaciones, imbécil, no se basan en encontrar a una flaca tirable y que no te aburra tanto al hablar. No tengo enamorado, porque cada día estoy más vieja y, según mi madre, mi reloj biológico no deja de hacer tic tac, y no puedo darme el lujo de perder meses, años de mi vida con el primer tarado que me dice chica linda y cree que por eso me voy a sonrojar. Pero por sobre todas las cosas, no tengo enamorado, aunque me muera de ganas, porque aparentemente estoy loca, he venido fallada  y gracias por hacérmelo recordar. Pero dale, ahora que ya entramos en confianza, cuéntame, ¿Y cómo un chico tan inteligente como tú, no gana más?”

La Princess

No estoy segura qué esperaba de ese viaje, pero sí estoy segura que en ese entonces hubiera preferido pasármela en un cuarto blanco mirando las paredes mientras fuera contigo, si me hubieras dado esa opción…pero no me la diste.  Así que viajé. Pero no viajé para olvidarte, viajé para que me extrañes.

Era la primera noche del viaje, casi no he dormido pero de puras necias vamos a salir. Sólo serán un par de tragos, unas cuantas canciones y probablemente antes de la medianoche regresemos muertas al hotel…sí, ese es el plan, pero la vida tiene una forma encantadora de cargarse en los planes y hacer lo que venga en gana.

Esa noche, a la vida le provocó que no fuera un par de tragos, sino como 8, no unas cuantas canciones, sino un cruce de miradas con un chico que no tiene pinta de ser de por acá, sino de bastante más allá y que de ninguna manera regresará a mi hotel, sino que me vaya derechito para el suyo.

Llegamos a su habitación, me cago de miedo y me convenzo de que ya no hay vuelta atrás, aunque sí la hay, la puerta está a menos de dos metros de distancia, puedo salir corriendo, chapar un taxi y sanseacabó, pero me quedo.

Me quedo porque sé que no hay nada que valga la pena detrás de esa puerta, mientras aquí hay un austrialianito listo y preparado para darse unas vueltecitas por tarma.

A estas alturas ya ni entiendo lo que me habla porque por arte de magia olvido todo mi vocabulario anglosajón y sólo se decir yes yes yes.

Los dos sabemos que nunca nos volveremos a ver y la libertad de saber que una vez que me vaya bien puede atropellarme un tren o caérsele el techo encima y jamás nos enteraremos, somehow, me fascina.

Cómo me llamo? Princess. En serio, cómo me llamo? i don’t remember your name, but i promise i’ll never forget your face.

Nunca me habían dicho nada tan cursi, tan cliché, pero creo que en esos momentos era justo lo que necesitaba, sentirme dentro de esas películas de comedia romántica que yo tanto detesto.

Wherever you are now, my dear australian boy, hope you kept your promise and never forget my face, because even if i’ve totally forgotten yours, i’ll remember forever the favor you did for me that night: treating me like a princess, fucking me like a whore.

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